Familias que viven del bosque chaqueño de Argentina, Paraguay y Bolivia mejoran sus capacidades de resiliencia y gobernanza

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El proyecto Vivir y Producir en el Bosque Chaqueño incorpora prácticas innovadoras como la diversificación del uso del bosque, y un manejo que integra la ganadería beneficiando a productores de los tres países.

Argentina, 28 de enero. El Gran Chaco Americano es la región forestal tropical seca más grande del mundo, con una superficie superior a 1.100.000 kilómetros cuadrados, distribuidos en cuatro países: Argentina (62,19%), Paraguay (25,43%), Bolivia (11,61%) y Brasil (0,77%). Esta ecorregión alberga una gran biodiversidad y, en la actualidad, es uno de los puntos del planeta con mayor incidencia de deforestación por la transferencia de tierras a la actividad agropecuaria. El reporte “Frentes de Deforestación; impulsores y respuestas en un mundo cambiante” de WWF indica que el Gran Chaco Americano tiene uno de los niveles más altos de deforestación en el mundo, impulsado principalmente por la producción de soja y la ganadería a gran escala.

Frente a ese contexto, el proyecto de EUROCLIMA+ “Vivir y Producir en el Bosque Chaqueño”, liderado por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), desarrolla acciones desde el 2019 para fortalecer la resiliencia socio-ecológica de las poblaciones locales en Argentina, Paraguay y Bolivia, a través del apoyo técnico y organizacional, para la implementación de sistemas productivos sostenibles, favoreciendo de manera directa a 675 familias de los tres países chaqueños.

Conoce dónde se ubicó el proyecto en Argentina, Paraguay y Bolivia

mapa

 

“A la creciente degradación de los servicios ecosistémicos del Gran Chaco, el aumento de la fragilidad de las estrategias de vida de las poblaciones, y las dificultades de adaptación que ellas afrontan para reducir los impactos del cambio climático, se suman condiciones de pobreza y marginalidad, déficit de infraestructura, escaso desarrollo institucional y fragilidad ambiental; temas y problemáticas que han sido abordadas por el proyecto”, explica Gonzalo Bravo, investigador del INTA Salta y director del proyecto hasta diciembre de 2020.

El Gran Chaco Americano es, a su vez, escenario de emprendimientos productivos agrícolas y ganaderos. Al desarrollarse en ecosistemas frágiles, y siendo actividades que emiten Gases de Efecto Invernadero (GEI), el proyecto las aborda mediante la promoción de modelos de gobernanza colectiva, que permiten la implementación de sistemas sostenibles, con el objetivo de reducir las emisiones, y con ello aportar a las metas de las Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDC, por sus siglas en inglés) de los tres países.

“El proyecto Vivir y Producir en el Bosque Chaqueño provee evidencia en territorio y a diferentes escalas sobre modelos sostenibles de manejo que procuran una auténtica articulación entre la producción y la conservación. El manejo sustentable del bosque nativo permite una producción armonizadora e inclusiva que claramente se tiene en cuenta en las NDCs. Estas alternativas son prioritarias para alcanzar las metas propuestas en mitigación de GEI, captura de carbono, incremento de la producción y en su aplicabilidad a diferentes contextos gracias a su versatilidad”, afirma Pablo Peri, actual director del proyecto.

Peri sostiene también que la novedad de la propuesta es la integración de cuatro componentes de abordaje en diferentes escalas.

(1) El componente predial, que diversifica el uso del bosque y propone la incorporación de  manejos ganaderos integrados para mejorar las prácticas de los productores.

(2) Los abordajes de paisajes, que aportan una nueva visión sobre la escala de gestión de los espacios socio productivos, mediante la elaboración de paisajes sustentables

(3) La escala de región que integra la institucionalidad e interacción de cuatro países en la administración de un espacio común, y las oportunidades de una visión transnacional sobre el  cuidado de los bosques incorporando  nuevas estrategias de producción y conservacion.

(4) Y transversalmente, un abordaje de la gobernanza en el que se toman en cuenta a los propios habitantes, diferentes instituciones presentes en los territorios, los gobiernos locales y otros que generan espacios para la gestión colectiva y toma de decisiones.

Manejo sostenible para mejorar la productividad de predios

Planteados los desafíos, el proyecto inicia sus actividades en marzo de 2019, desarrollando acciones para mejorar la resiliencia socio-ecológica de las poblaciones locales a través del fortalecimiento de dispositivos de gobernanza y gestión de bosques, que toman los lineamientos del Manejo de Bosques con Ganadería Integrada (MBGI), una política consensuada entre las carteras de Ambiente y Agricultura en Argentina, que se presenta como una alternativa a los modelos silvopastoriles tradicionales.

El proyecto se sumó a las acciones que se desarrollaban en cinco áreas piloto de la región del Gran Chaco Americano: Santa Victoria Este y Anta (Salta, Argentina), San Alberto y San Javier (Córdoba, Argentina), Figueroa y Rio Hondo (Santiago del Estero, Argentina), Villa Montes (Tarija, Bolivia) e Irala Fernández (Presidente Hayes, Paraguay). Asumiendo un enfoque basado en una concepción de tierras compartidas, en lugar del tradicional de "tierras separadas", busca escalar los criterios e indicadores de sostenibilidad ambiental, a partir de una mirada de paisajes productivos, que son unidades productivas y ambientales, que mejoran la lógica individual que tradicionalmente prevalece en los predios. Este nuevo enfoque pretende demostrar que las acciones colectivas orientadas a reducir la degradación del bosque pueden ofrecer mejores resultados en cuanto a manejos productivos sostenibles.

El proyecto representó una valiosa oportunidad de poner en marcha estas experiencias piloto, que buscan corroborar en los territorios que a través del MBGI y otras metodologías afines, se sustentan políticas de manejo de uso múltiple del bosque que incluyen una visión integral del ambiente y buscan el equilibrio entre la capacidad productiva, su integralidad y sus servicios para promover la producción sostenible en áreas sensibles desde el punto de vista socioambiental. Esto en contraste con los hasta ahora vigentes sistemas silvopastoriles tradicionales, que no han demostrado ser igual de beneficiosos, tanto desde el punto de vista ecológico como económico.

Diego Maldonado, productor del área piloto de la región de Traslasierra (Córdoba, Argentina), señala que junto a los técnicos del proyecto obtuvo mayores conocimientos para el manejo de su hacienda, que mejoró la productividad del ganado por la mayor cantidad de preñez de las vacas; además se redujo la pérdida de terneros y se trabajó de la mano con los vecinos. 

“Las tierras antes eran todas abiertas y hoy, gracias al proyecto, que facilitó la construcción de potreros, nos permite tener pasto que antes no existía. Contamos con pastura de reserva para las vacas que ya van a empezar a parir. Hemos logrado tener mayor cantidad de preñez de las vacas, que antes no se lograba por tenerlas muy dispersas”, sostiene Maldonado.

Conoce el testimonio de Diego Maldonado, beneficiario y productor del área piloto de Córdoba

El proyecto también coordinó una serie de obras de infraestructura en los tres países que solucionaron problemas muy concretos que conllevaban los campos abiertos de los productores:  la pérdida del ganado y la degradación de bosques y suelos.

Los resultados logrados en los predios pueden organizarse en 4 ejes:

(1) Acceso a servicios de agua para consumo y producción mediante sistemas de recolección y almacenamiento en cisternas o represas de construcción comunitaria que permiten la producción en huertas y producción animal (vacas, cerdos, cabras, gallinas), considerando las características de cada zona piloto.

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 Cisterna de almacenamiento de agua para consumo productivo en San Francisco, Santiago del Estero

En el caso del área piloto de Córdoba, se construyeron y mejoraron sistemas de conducción y almacenamiento en sitios estratégicos para el ataque temprano a incendios.

Estas actividades se realizaron junto al Consorcio de lucha contra el fuego Champaquí.

(2) Restauración y uso sostenible del bosque con ganadería (partiendo del MBGI). En Argentina, Bolivia y Paraguay se adecuó el uso ganadero del bosque a través de:

  • Ordenamiento del pastoreo mediante la implementación de cercos y boyeros, que permiten la rotación y optimización de la producción y consumo de pasturas.
  • Intervenciones de bajo impacto en el sotobosque, en donde, sin remover la masa boscosa, se habilita la integración del ganado, y la implementación de pasturas bajo monte.
  • Manejo sanitario y reproductivo de los rodeos (grupos de animales de la misma especie).
  • Producción y uso de reservas forrajeras (pastos para alimentar a los animales como vacas, cabras, y ovejas).

(3) Valor agregado y acceso al mercado de productos forestales no madereros:

  • Aprovechamiento de los productos no madereros del bosque, para la elaboración, por parte de las familias productores, de alimentos derivados del uso sostenible del bosque: arropes (tuna, chañar, algarrobo, y otros) mieles del monte; además de otros productos como quesos y dulces de leche caprina.
  • Comercialización de los alimentos, tinturas y pomadas a través de redes de distribución y venta por medios convencionales y virtuales como ferias.

(4) Infraestructura

  • Construcción de edificaciones destinadas a: salas apícolas, establecimiento acondicionado para la elaboración de alimentos, salón de ventas, almacenamiento y comercialización de productos del monte.

 

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 Salón de ventas de Cchancani, Córdoba (Argentina)

 

Lorena Ance, productora del grupo de la localidad de Santo Domingo (Santiago del Estero, Argentina) resalta que además de las obras de infraestructura, también fueron importantes las capacitaciones que recibieron para mejorar el manejo del bosque.

"El aporte técnico ha sido muy importante porque nosotros teníamos monte abierto pero no sabíamos cómo trabajarlo y cómo cuidarlo.
Con las capacitaciones conocimos las técnicas para conocer y cuidar nuestras plantas”, indica Ance.

Lorena Ance comparte los aportes del proyecto en el sitio piloto de Santiago del Estero

 

Nuevas capacidades y herramientas para enfrentar el cambio climático en los paisajes del Gran Chaco

Las acciones del proyecto también se enfocaron en el desarrollo de herramientas tecnológicas como  los mapas de paisajes y región. En el proceso, un equipo de expertos en el manejo de sistemas de información geográfica de los tres países, definieron un set de indicadores y una guía metodológica para la definición de paisajes (mediante herramientas informáticas de zonificación) que sirvió de base para el análisis con los actores relevantes de cada territorio involucrado. El resultado fue la creación de insumos para el diálogo territorial, a fin de lograr acuerdos respecto a los paisajes y sus ejes: culturales, ecológicos, productivos, entre otros.

Asimismo, se mejoraron en el proceso, las capacidades de los equipos técnicos para identificar, diagnosticar y planificar estrategias de adaptación que mejoran la escala de predio y que involucran espacios territoriales locales como los paisajes donde los efectos del cambio climático producen consecuencias negativas para sus pobladores, como la escasez de agua, incendios forestales o inundaciones.

José Volante, investigador del INTA y coordinador de los equipos que trabajaron en los componentes de paisaje y región explica:
“Los paisajes son unidades territoriales donde se gestionan los conflictos y las tensiones por el uso de los recursos naturales, y creemos que es una escala de abordaje que permite solucionar problemas “invisibles” a escala de finca (o predios)”.

José Volante cuenta sobre la importancia de los paisajes en este video

 

Fortalecer la gobernanza para mejorar las capacidades de gestión de los bosques

En los dos últimos años, se concretó una articulación con el proyecto de INTA “Alternativas socio-ambientales: prospectiva, observatorios y ordenamiento territorial para la sustentabilidad agroalimentaria”. En virtud de esta sinergia, en la cual el proyecto mencionado aportó los capacitadores expertos en la temáticas y elaboró materiales didácticos ad hoc se desarrollaron ciclos de seminarios sobre escenarios futuros y prospectiva estratégica que aportan una mirada al desarrollo sostenible de la región chaqueña en la política pública. Estos estudios muestran la importancia de construir un futuro sostenible de prosperidad con igualdad, que interpela a las autoridades públicas propiciando un diálogo en tres pilares –económico, social y ambiental – y que otorga la oportunidad de orientar las políticas de ordenamiento territorial con una visión de largo plazo.

“Uno de los principales desafíos que enfrentan las gestiones es gobernar en un contexto complejo, dinámico e incierto. En ese sentido, la prospectiva territorial es un proceso sistemático y participativo que recopila conocimientos para el futuro y construye visiones a medio y largo plazo, con el objetivo de orientar las decisiones que han de tomarse en el presente y movilizar acciones conjuntas para construir el futuro deseado”, señala Javier Vitale coordinador del proyecto “Alternativas socio-ambientales: prospectiva, observatorios y ordenamiento territorial para la sustentabilidad agroalimentaria” del INTA.

Dada la transversalidad del componente de gobernanza, estas acciones se combinan con actividades del componente regional, en donde, a partir de la aplicación de una metodología específica y de herramientas informáticas, se elaboraron una serie de posibles escenarios futuros del Gran Chaco hacia el 2050. Este diálogo de saberes respecto al futuro es un nuevo punto de partida, para que, en lo sucesivo, las acciones que se lleven a cabo en los territorios involucrados profundicen la socialización de estas herramientas y saberes que la pandemia de la COVID- 19 ha impedido cristalizar.

Para conocer las percepciones sociales de los actores relevantes de los territorios, se llevó a cabo, en forma articulada con el Grupo de Estudios e Investigaciones Socio-Ambientales una encuesta mediante la utilización de la metodología Q, una herramienta que muestra diferentes opiniones con base científica. También identifica consensos y disensos entre actores, y detecta puntos de baja conflictividad para eventuales negociaciones.

Uno de los resultados relevantes de este trabajo fue el diseño y puesta en marcha de una plataforma informática en donde se aloja el software para todo el proceso de las encuestas. Esta herramienta es un aporte del proyecto al ámbito científico – universitario, dado que la plataforma quedará disponible en el futuro para nuevas investigaciones que requieran el uso de la metodología.

Con la perspectiva de  incidencia en las políticas públicas de los países involucrados, se realizó un trabajo sobre análisis de políticas en la región. La intención fue  identificar la política estatal predominante sobre los  bosques de cada país y analizarla en relación a otras regulaciones estatales que la modifican o complementan. A este relevamiento de leyes vigentes, le sigue  una interpretación del corpus de intervenciones estatales en cada país que  permite dar cuenta de cómo “efectivamente” se está regulando la conservación, uso, y el cambio de uso del suelo en los bosques nativos de la región chaqueña.

Rachel Prado, investigadora de EMBRAPA, comenta sobre la experiencia

Por su parte, Walter Mioni, investigador del INTA y coordinador del componente Gobernanza y Conciencia Social de los Bosques, explicó que uno de los aspectos más importantes del proyecto fue la búsqueda de hacer coincidir los modos de estar, de producir y de vivir en los bosques chaqueños, con modelos productivos innovadores.

“Uno de los objetivos del proyecto es fortalecer las capacidades de gobernanza colectiva y  salir de la lógica predial hacia una gestión que se acerque lo más posible a la lógica de paisajes productivos porque entendemos que es allí donde se pone en juego, en mayor medida, la sustentabilidad productiva de los modelos integrales”, finaliza Mioni.

Conoce más sobre los resultados del componente de Gobernanza en este video de Walter Mioni

 

 


Artículos publicados sobre el proyecto

[Junio 2021] Curso online gratuito: Escenarios futuros de usos del suelo con Dinámica-EGO. Link
[Septiembre 2020] En Salta promueven la recuperación de saberes en mujeres rurales. Link
[Junio 2020] Córdoba inicia proceso de restauración de bosques. Link
[Octubre 2019] ConexiónCOP: Los bosques son fundamentales para el desarrollo sostenible. Link
[Mayo 2019] Cuatro países juntos para mejorar resiliencia en el Gran Chaco. Link


DATOS:

  • El proyecto Vivir y producir en el Bosque Chaqueño es parte del sector “Bosques, Biodiversidad y Ecosistemas” del programa EUROCLIMA+, implementado por las agencias Expertise France (EF) y Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ) GmbH. Conoce más aquí.
  • El proyecto se ha desarrollado en conjunto con sus socios de cuatro países: Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), Argentina. Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria (IPTA), Paraguay. Fundación Naturaleza Tierra y Vida (NATIVA), Bolivia. Empresa Brasileira de Pesquiza Agropecuaria (EMBRAPA), Brasil. Cuenta con el Programa Cooperativo para el Desarrollo Tecnológico Agroalimentario y AgroIndustrial del Cono Sur (PROCISUR) como entidad afiliada.

Sobre EUROCLIMA+

EUROCLIMA+ es un programa financiado por la Unión Europea y cofinanciado por el gobierno federal de Alemania a través del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ), así como por los gobiernos de Francia y España. Su objetivo es reducir el impacto del cambio climático y sus efectos en 18 países América Latina y el Caribe promoviendo la mitigación y adaptación al cambio climático, la resiliencia y la inversión. El Programa se implementa bajo el trabajo sinérgico de siete agencias: Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), Agencia Francesa de Desarrollo (AFD), Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Expertise France (EF), Fundación Internacional y para Iberoamérica de Administración y Políticas Públicas (FIIAPP), Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ) GmbH y el Programa de la ONU para el Medio Ambiente.

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