Organizaciones indígenas en Centroamérica y Colombia reducen su vulnerabilidad frente al cambio climático por medio de iniciativas sostenibles

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El proyecto Comunidades, Bosques y Biodiversidad benefició a más de 251,866 habitantes en los 4 países, a través de la gestión de concesiones forestales, el fortalecimiento de emprendimientos y la reforestación y restauración de bosques.

23 de febrero de 2022. Los bosques más grandes de Centroamérica están desapareciendo a una velocidad precipitada por prácticas como la ganadería ilegal, el avance de la frontera agrícola, los monocultivos y el impacto de los huracanes; que amenazan a las comunidades locales y a las especies de flora y fauna silvestre en la región. Según un estudio de Wildlife Conservation Society (WCS), los tres bloques forestales más grandes de Centroamérica (el bosque Maya  ubicado en las fronteras de México, Guatemala y Belice; la Moskitia en Honduras y Nicaragua;  y el  Tapón del Darién, un tramo de humedales y bosques que conecta el Corredor Seco Centroamericano con los vastos bosques de Colombia en América del Sur; se  han visto reducidos en más de 23 % en los últimos 20 años. Además, cada año, miles de hectáreas son deforestadas con impactos incalculables para la biodiversidad y los servicios ecosistémicos que brindan los bosques tropicales; y que afectan principalmente en la generación de medios de vida para las comunidades locales y su desarrollo socioeconómico. 

Frente a esa problemática, el proyecto “Comunidades, Bosques y Biodiversidad: Promoviendo el diálogo, intercambio y cadenas de valor forestal para adaptarse y mitigar el cambio climático” de EUROCLIMA+, liderado por ICCO Cooperación, desarrolló acciones de fortalecimiento de capacidades locales para la gobernanza territorial, impulsó emprendimientos económicos vinculados a los bosques, trabajó en la restauración de ecosistemas y en la incidencia con autoridades locales en Colombia, El Salvador, Guatemala y Honduras. De esa manera, se logró que las Organizaciones de Base Comunitaria (OBC) y las Organizaciones de Pueblos Indígenas (OPI) cuenten con capacidades fortalecidas para la gobernanza territorial, y para la restauración de ecosistemas.

En Guatemala se trabajó con las organizaciones indígenas localizadas en la zona de la Reserva de Biósfera Maya en el Petén; en El Salvador en los bosques de cinqueras, en los territorios Lencas de Chilanga y Guatajiagua; en Colombia, con comunidades afrodescendientes de la zona del Chocó; y en Honduras con comunidades ubicadas en Olancho, Comayagua, Gracias a Dios, Choluteca y también participaron los pueblos del grupo étnico de la Moskitia hondureña.

Conoce dónde se ubica el proyecto en Guatemala, Honduras, El Salvador y Colombia

 

El proyecto fue implementado en conjunto con un grupo de organizaciones en el que participan entidades con derechos ancestrales para administrar, usar y manejar colectivamente al menos 3.4 millones de hectáreas de tierra, y que son integradas por la Asociación de Comunidades Forestales del Petén (ACOFOP) en Guatemala, el Consejo Comunitario Mayor de la Organización Popular Campesina (COCOMOPOCA) en Colombia, la Federación de Productores Agroforestales de Honduras (FEPROAH), la organización Moskitia Asla Takanka (MASTA) en Honduras y la Alianza Mesoamericana de Pueblos y Bosques (AMPB).

Durante los años de implementación (2019 – 2021), participaron 425 comunidades de los cuatro países y lograron fortalecer los modelos de manejo integral del bosque desde la visión de las OBC y las OPI, que resalta por tener un enfoque de gestión integral sostenible del territorio como mecanismo para la adaptación y mitigación frente al cambio climático. Los pueblos indígenas han vivido y preservado el bosque desde tiempos milenarios porque representa su alimento, abrigo, hogar y familia.

Guatemala: Fortalecimiento del modelo de gestión comunitaria de los bosques, a través de las concesiones forestales

En Guatemala el proyecto es implementado junto con ACOFOP en la zona de usos múltiples de la Reserva de Biosfera Maya, ubicada en el departamento de Petén, que alberga el 85 % de las áreas protegidas del país. La zona verde contiene un millón 250 mil hectáreas de bosques aproximadamente, en esta zona el Estado de Guatemala entregó territorios a las comunidades y están ubicadas las 24 organizaciones que forman parte de ACOFOP.

Las concesiones forestales son áreas de bosques ubicadas dentro de la Reserva, que han sido cedidas por el Estado a organizaciones comunitarias, a través de las cuales es posible tener acceso legal al bosque para el usufructo de los recursos naturales. Las concesiones se rigen por contratos de 25 años que exigen el cumplimiento de ciertas normas. Ahora, después de más de 25 años de existir, el modelo forestal comunitario que encabeza ACOFOP, y gracias a las buenas condiciones en las que se encuentran los recursos naturales dentro de la Reserva, es reconocido como una alternativa para el manejo sostenible de los bosques a nivel global.

En el marco del proyecto, junto a ACOFOP, se logró el fortalecimiento de las estructuras organizativas comunitarias y la promoción de diálogos con las entidades gubernamentales responsables de la gestión de estos bosques para asegurar la renovación de las concesiones forestales que les permite a las comunidades seguir fortaleciendo el modelo de gestión integral sostenible de los bosques. Durante el período de implementación del proyecto, dos concesiones forestales fueron renovadas y dos concesiones se encuentran en proceso de renovación.

 “Nosotros en Carmelita, ubicada en la zona de Reserva de Biósfera Maya, hacemos un manejo integrado del bosque. Al inicio logramos el acceso al bosque haciendo un primer aprovechamiento forestal y su comercialización; pero conforme fueron pasando los años el modelo fue perfeccionándose, y se logró crear un manejo integrado de los recursos naturales como madera, productos forestales no maderables como la palma de xate[1] y la semilla de ramón[2]. Además, hemos logrado promocionar el turismo comunitario. El manejo sostenible del bosque en nuestra experiencia es posible porque el recurso natural es la base de nuestras vidas”, sostiene Carlos Crasborn, miembro de ACOFOP.

El proyecto ha facilitado la participación de ACOFOP en mesas de diálogo político a nivel nacional para la construcción de políticas públicas relacionadas al cambio climático, posicionando el proyecto Guatecarbon – mecanismo de reducción de emisiones por deforestación y degradación de los bosques (REDD+), en los países en vías de desarrollo – como referencia para el país. A la vez que ha contribuido a capacitar actores estatales, se han fortalecido los sistemas de gobernanza territorial en las comunidades, y los jóvenes han mejorado sus capacidades técnicas y de liderazgo.

En Guatemala, ACOFOP está impulsando el proyecto Áreas Protegidas, liderado por el Consejo Nacional de Áreas Protegida (CONAP), que implica acuerdos, procesos de negociación sobre los derechos de carbono, prórroga de los contratos de concesiones forestales comunitarias, entre otros.

ACOFOP ha sido parte líder de las organizaciones de la sociedad civil que participan en REDD+ debido a que Guatecarbon ha sido el primer proyecto REDD+ en el país y en base al proyecto se ha generado:  la Estrategia Nacional REDD+, ha servido de referencia para la generación de modelos de programas de reducción de emisiones en el CONAP y modelos de mecanismos de compensación por servicios ambientales que estarán iniciando a trabajarse en el 2022. Se participó y sigue participando activamente en el Programa Nacional de Reducción de Emisiones como proyecto líder Guatecarbon.

Honduras: Gestión integral de bosques y apoyo a organizaciones comunitarias para el fortalecimiento de emprendimientos

En Honduras, las acciones del proyecto se implementaron en conjunto con las organizaciones FEPROAH y MASTA, a través de las cuales se lograron fortalecer procesos de gobernanza territorial, desarrollo de planes de manejo forestal y fortalecimiento de cadenas de valor, a través de la promoción de emprendimientos forestales, desarrollo de planes de negocio, procesamiento y venta de productos maderables y no maderables, además de viveros para reforestación, impulsados por mujeres y jóvenes de las OBC y organizaciones indígenas en los departamentos de Olancho, Comayagua y Gracias a Dios.  En el territorio de la Moskitia hondureña participaron 12 concejos territoriales indígenas, 215 comunidades y 24 organizaciones.

Luego del período de implementación que duró 24 meses, se ha logrado afianzar las relaciones interinstitucionales que han permitido prolongar el proceso de gobernanza de las comunidades locales, en los bosques públicos y ejidales[3], que abarcan 9,300 hectáreas de bosque ejidal, y 1,260 hectáreas manejadas de manera sostenible en bosques húmedos y subtropicales. Además, se han fortalecido conocimientos sobre REDD+, biodiversidad y gestión territorial en 87 jóvenes hijos/as de socios/as de las OBC, quienes se han integrado a la red de jóvenes a nivel nacional.

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 Grupo de jóvenes participantes de una capacitación sobre planes de negocio en Honduras

 

Experiencia: Plan de Manejo Forestal Comunitario en Honduras

En Honduras, la Asociación Agroforestal Tocotín elaboró un Plan de Manejo Forestal Comunitario en bosque latifoliado del Atlántico Húmedo en la comunidad El Paraíso, construyendo la legalidad y trazabilidad del aprovechamiento y conservación de bosques.

 

Colombia: Cuarenta y dos concejos comunitarios locales capacitados en gobernanza forestal

En Colombia, el proyecto fue implementado junto con el Consejo Comunitario Mayor de la Organización Popular Campesina (COCOMOPOCA) y sus comunidades locales, de la región del Alto Atrato, donde fortalecieron capacidades para el manejo sostenible de los bosques y se mejoraron los modelos de empresas forestales comunitarias a través de las cuales las comunidades obtienen ingresos y mejoran sus condiciones de vida. Tal es el caso de la producción y comercialización del cacao y el achiote (planta que se usa como condimento), que ha permitido a las poblaciones generar recursos económicos sin dañar los bosques. El proyecto ha impactado de manera positiva a las economías y las vidas de 75 familias en 3 comunidades.

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 Productora cosechando achiote en la zona de Chocó en Colombia

 

Achiote, una alternativa sostenible para las comunidades en el Chocó: La historia de Alberto

 

A través de intercambios con líderes de organizaciones con amplia experiencia en la gestión comunitaria de los bosques y que forman parte de la Alianza Mesoamericana de Pueblos y Bosques, COCOMOPOCA fortaleció su proceso de gobernanza forestal, y aumentó la capacidad de gestión e incidencia para el manejo y aprovechamiento del recurso forestal de las y los productores.

También, se constituyó la línea base en materia forestal del territorio, que será el insumo para el desarrollo de un plan de uso y manejo forestal. Este instrumento planifica la gestión del patrimonio ecológico o el aprovechamiento sustentable de los recursos forestales de un territorio, resguardando la calidad de las aguas y evitando el deterioro de los suelos.

Es importante destacar que 493 líderes pertenecientes a los 42 concejos comunitarios locales fueron capacitados en gobernanza forestal, en temas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) por deforestación y en mecanismos REDD+. A su vez, 25 familias campesinas han ampliado sus parcelas productivas de cacao que antes tenían entre 1 a 2 hectáreas y ahora ha sido potenciada con 50 hectáreas de cultivos gestionados de forma sostenible, con lo cual puede tener más producción y mejorar sus ingresos.

 

María Darlenys Mena, líderesa comunitaria: “Conservar es para nosotros, utilizar el territorio, pero sin dañarlo. Es trabajar y conservar”.

 

Conoce más sobre el trabajo del proyecto con las comunidades de COCOMOPOCA

 

El Salvador: Reforestación y creación de bonos de carbono

En el Salvador, se desarrolló un proyecto de reforestación, certificación y venta de bonos de carbono en el Embalse Cerrón Grande. Liderado por ICCO Cooperación en estrecha coordinación con organizaciones locales, municipalidades y el Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (MARN), fue un esfuerzo en el que participaron 200 productores/as y se lograron reforestar 180 hectáreas de bosques.

Rebeca Dávila, ICCO Cooperación, comparte los resultados del proyecto en El Salvador 

 

Con la participación de productores de la Asociación de Reconstrucción y Desarrollo Municipal (ARDM) y el Comité de Reconstrucción y Desarrollo Económico Social de Suchitoto (CRC) se han logrado reforestar 180 hectáreas de bosques en zonas aledañas al Embalse Cerrón Grande, utilizando sistemas agroforestales con alta adaptabilidad a diferentes condiciones ambientales, combinando árboles con cultivos agrícolas. En el proceso de reforestación se plantaron especies maderables como:  cedro, chaquiro, caoba, flor amarilla; y frutales como cacao, marañón, mandarín y limón pérsico.

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Vivero para reforestación de 180 hectáreas de bosque, en la zona del Embalse Cerrón Grande en El Salvador. 

 

La reforestación conlleva beneficios ambientales mediante el incremento de cobertura forestal, la protección de fuentes de agua y restauración del paisaje en los alrededores del Embalse. A través del proyecto se logró el establecimiento y fortalecimiento de emprendimientos de forestería comunitaria (vivero implementado con la producción de 96,000 plantas). Asimismo, se ha implementado un sistema de monitoreo satelital a través del desarrollo de sistema de geo-referencia de las áreas de reforestación; y se ha creado una hoja de ruta sobre derechos territoriales para pueblos indígenas en El Salvador validada por las OPI y por funcionarios de Gobierno.

 

Lecciones Aprendidas del proyecto sobre el Mecanismo REDD+

A partir de ese avance, se ha demostrado que los mecanismos REDD+ son una de las principales vías para la mitigación y potenciales beneficios en adaptación al cambio climático, asegurando la conservación de la biodiversidad, los ecosistemas y la generación de alternativas para que las comunidades mejoren sus condiciones socioeconómicas. De esta manera, se ayuda a los países a valorar los múltiples servicios ecosistémicos que brindan los bosques, incluyendo de captura de carbono, y se crean incentivos financieros para promover la reducción de la deforestación.


También, se genera un enfoque a través del cual los países industrializados, el sector privado, y los fondos multilaterales pueden pagar a otros países para no talar sus bosques; reforestar o restaurar zonas deforestadas o degradadas. La ejecución se da a través de pagos directos por resultados o puede ser el intercambio por medio de "certificados de carbono", que representan reducciones en las emisiones de gases de efecto invernadero para compensar las emisiones generadas en otro lugar. 

 

Esta iniciativa es de gran importancia para El Salvador porque contribuye al cumplimiento del compromiso de la Contribución Nacional Determinada (NDC, por sus siglas en inglés) que incluye 1,000,000 hectáreas reforestadas para el 2030 y restauración de ecosistemas. Además, permite la generación de recursos (maderables, no maderables e incentivos económicos), provenientes de la reforestación.

Comunidades, bosques y biodiversidad, una apuesta común para mejorar los ecosistemas

A través de las diversas acciones ejecutas por el proyecto, de la mano con las comunidades, se está contribuyendo a la recuperación de tierras forestales degradadas, restauración de bosques, sostenibilidad de los ecosistemas y reducción de la vulnerabilidad social y ambiental frente a los efectos del cambio climático. A su vez, se crean empleos para el mercado laboral del futuro y se diversifican las economías, reduciendo las inequidades y promoviendo la inclusión.

Se ha logrado facilitar el acceso a los programas de incentivos forestales, en una importante coordinación con el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales de El Salvador (MARN), gobiernos locales y organizaciones comunitarias e indígenas. La creación de incentivos económicos como mecanismos de financiamiento para el manejo del bosque para pequeñas/os productoras/es permite la conservación de los espacios naturales.

Trabajar para fortalecer los mecanismos y la gestión sostenible e integral de los recursos es la mejor apuesta que se puede hacer desde los esfuerzos colectivos e individuales. El elemento más valioso de este proyecto es el esfuerzo conjunto de las organizaciones que permiten resguardar el bosque y los territorios ancestrales que son espacios de preservación de la cultura, idioma, usos y costumbres, además es parte indispensable de la identidad y autodeterminación de pueblos y países.


[1] Las palmas de Xate tienen usos específicos en la floricultura, según sus características físicas particulares y en algunos casos de acuerdo con usos tradicionales. Se les utiliza en grandes arreglos florales dando el fondo y relleno o como complemento y apoyo de otras flores y follajes.

[2] El ramón es una semilla que forma parte de la cultura maya y gastronomía guatemalteca. Proviene del árbol Ramonal, el cual crece en la región norte de la República de Guatemala, específicamente en el departamento de Petén

[3] BOSQUES EJIDALES: Son los bosques en tierras de vocación forestal legalmente poseídas por los municipios, según Acuerdo N° 1039-93.


DATOS:

  • El Proyecto “Cadenas de Valor Forestal - Comunidades, Bosques y Biodiversidad: Promoviendo el diálogo, intercambio y cadenas de valor forestal para adaptarse y mitigar el cambio climático", se desarrolla en Guatemala, El Salvador, Honduras y Colombia, como parte del componente de Bosques Biodiversidad y Ecosistemas del Programa EUROCLIMA+, con financiamiento de la Unión Europea (UE). Conoce más aquí.
  • El proyecto se desarrolla junto a un consorcio de Organizaciones tanto de Base Comunitaria (OBC) como internacional en el caso de ICCO Cooperación, que lidera las acciones. Las organizaciones ACOFOP, FEPROAH y COCOMOPOCA, Organizaciones de Pueblos Indígenas (OPI) MASTA; la Alianza Mesoamericana de Pueblos y Bosques cuentan con una larga experiencia y capacidad en la gestión integral de los bosques.

Artículos publicados sobre el proyecto

Entre los estudios elaborados por el proyecto se encuentran:


Sobre EUROCLIMA+

EUROCLIMA+ es un programa financiado por la Unión Europea y cofinanciado por el gobierno federal de Alemania a través del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ), así como por los gobiernos de Francia y España. Su objetivo es reducir el impacto del cambio climático y sus efectos en 18 países América Latina y el Caribe promoviendo la mitigación y adaptación al cambio climático, la resiliencia y la inversión. El Programa se implementa bajo el trabajo sinérgico de siete agencias: Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), Agencia Francesa de Desarrollo (AFD), Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Expertise France (EF), Fundación Internacional y para Iberoamérica de Administración y Políticas Públicas (FIIAPP), Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ) GmbH y el Programa de la ONU para el Medio Ambiente.

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