Corredor biológico sostenible en Guatemala y Honduras permite enfrentar el cambio climático y resguardar la biodiversidad

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El proyecto Bosques, Biodiversidad y Desarrollo Comunitario impulsó la creación y desarrollo del corredor biológico, que beneficia a más de 6000 habitantes en ambos países.

Guatemala, noviembre del 2021.  Las áreas protegidas Refugio de Vida Silvestre Punta de Manabique en Guatemala, Refugio de Vida Silvestre Cuyamel y el Parque Nacional Omoa ubicados en Honduras, forman parte de una zona transfronteriza que abarca una extensión de 55,441.35 hectáreas de selva subtropical. Por su ubicación, el área contribuye a la acción climática por medio de la naturaleza, a través de la conservación de zonas de arrecife, pastos marinos, bosques subtropicales, manglares y playas. Estos espacios naturales son importantes para la conservación de más de 300 especies de aves incluyendo el loro cabeza amarilla, que se encuentra en peligro de extinción. También existen animales como el jaguar, el manatí y la iguana verde; y más de 160 especies de plantas.

Esta zona fronteriza también es el hogar de 6000 personas de las etnias ladina, maya quekchí y garífuna, que promueven la preservación del territorio, especialmente a través de actividades de turismo comunitario y reforestación, a su vez, conservan y transmiten saberes tradicionales, en temas de agricultura y en el uso de plantas medicinales.

 

 Conoce dónde se ubica el proyecto en Guatemala y Honduras
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A pesar de la extraordinaria biodiversidad, esta frontera afronta problemáticas relacionadas al cambio climático como reducción de la disponibilidad y calidad del agua, desplazamiento de plagas, aumento de incendios forestales por sequías, entre otros.

Un corredor biológico sostenible para enfrentar el cambio climático y proteger la biodiversidad

Frente a ese contexto, el proyecto “Bosques, Biodiversidad y Desarrollo Comunitario” del programa EUROCLIMA+, liderado por el Comitato Internazionale per lo Sviluppo dei Popoli (CISP), desarrolla desde el 2019 distintas acciones para crear el Corredor biológico sostenible Cuyamel – Omoa Punta de Manabique, que es un lugar de gran interconectividad biológicas y que fortalezca la protección de los servicios ecosistémicos y de las poblaciones.

Las iniciativas del proyecto, a través del apoyo y fortalecimiento a la creación del Corredor, han permitido la reforestación y restauración de paisajes en 9 comunidades, con 166.6 hectáreas protegidas de bosque tropical con la siembra de xate, mangles rojo y blanco y especies mixtas; y 14 hectáreas restauradas con mangle rojo, mangle blanco, palma real y cahué. También se ha apoyado a la prevención en la extracción ilegal de especies, generando proyectos de incentivos económicos, acciones de conscientización y desarrollo comunitario. Además, se ha fortalecido la gobernanza al establecer alianzas con actores clave de instituciones gubernamentales, municipales y locales, y se ha integrado a miembros de las comunidades beneficiarias, estableciendo así un proceso participativo.

Priorizando la consolidación del corredor biológico, se ha creado un grupo gestor que reúne a distintos actores en beneficio del área y de las poblaciones. Este grupo es integrado por representantes de Organizaciones de la Sociedad Civil (OBC, ONG), de la Academia, representantes de las comunidades y de  entidades gubernamentales de ambos países, con el fin de dar seguimiento a acciones establecidas en el Plan Estratégico del CBS, el cual fue desarrollado para un período de cinco años (2020 – 2025).

Gustavo Cabrera, director de la Asociación Cuerpos de Conservación de Omoa (CCO) de Honduras, explica cómo la propuesta de creación del corredor ha permitido crear instrumentos, planes estratégicos y estudios de valoración económica de los bienes y servicios ecosistémicos que ofrece el espacio natural.

 

 

Reforestación con mangle para enfrentar tormentas y huracanes

De acuerdo con el Estudio de análisis multitemporal del ecosistema manglar en las áreas protegidas de la Bahía La Graciosa del Refugio de Vida Silvestre Punta de Manabique” desarrollado por el proyecto, desde hace una década el área del corredor es vulnerable a la presencia de tormentas y huracanes que se intensifican por el cambio climático.

Ante esa evidencia, a través de un proceso articulado que lideró el proyecto, se desarrollaron una serie de acciones que han permitido reforestar el área del Corredor Biológico propuesto con mangle y otras especies nativas, como por ejemplo la palma real, que permite la conservación del loro de cabeza amarilla. El mangle representa un valioso hábitat de cría para peces y crustáceos, en los que además anidan y son descanso para gran cantidad de aves. En las raíces de esta especie se refugian reptiles y anfibios; su cuerpo representa una barrera que disminuye el efecto de tormentas y huracanes; y la captación de carbono de los bosques de mangle es el doble que la de los bosques terrestres.

Por ello, se han creado viveros de mangle y se ha capacitado a las comunidades para el manejo, siembra, y conservación de esta especie. Asimismo, se ha difundido información sobre la importancia de la pesca sostenible y moderada. Hasta la finalización del proyecto, se espera reforestar aproximadamente 30 hectáreas de mangle en el corredor propuesto.

Pabla Rivera, de la comunidad Barra de Montagua (Honduras) y beneficiaria del proyecto, sostiene que generalmente los huracanes impactaban con más fuerza en la comunidad y generaban problemas en las viviendas. En este video, Pabla señala que a través de la protección y reforestación de los manglares se ha logrado mermar esos efectos, y a su vez, por medio de las capacitaciones que ha brindado el proyecto, las comunidades han tomado conciencia de la importancia de proteger el manglar.

 

 

Emprendimientos turísticos vinculados al corredor

Las consecuencias de los huracanes Eta e Iota, y la pandemia de la COVID-19, afectaron significativamente el sector de turismo. Por ello, se han realizado iniciativas para fortalecer la reactivación del turismo comunitario a través de acciones de promoción, capacitaciones y talleres regionales para el intercambio de experiencias; y el apoyo para la obtención del sello de bioseguridad que otorga el Instituto Guatemalteco de Turismo (INGUAT) y así acelerar la reactivación económica.

Emprendimientos turísticos como el Café Tatín, el Restaurante Buga Mama, ambos de la Asociación Ak´tenamit, y el Restaurante El Manglar del Comité de Mujeres de la aldea Cayo Quemado en Livingston, Izabal, obtuvieron el sello de bioseguridad, otorgado por el Instituto Guatemalteco de Turismo (INGUAT) y el sello internacional Safe Travels, que brinda más oportunidades de atraer turismo al área.

 

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Los emprendimientos turísticos impulsan la protección del corredor biológico sostenible

 

Algunas de estas empresas también son beneficiarias del mecanismo de “Pequeñas Donaciones”, iniciativa puesta en marcha por el proyecto, y que ha permitido que las Organizaciones Locales de Base (OLB), ejecuten iniciativas de desarrollo sostenible y tengan un rol activo en la toma de decisiones vinculadas a la protección ambiental, se responsabilicen frente al manejo de fondos públicos y mejoren sus condiciones de vida, generando su desarrollo social y económico sostenible, compatible con los espacios naturales.

Intercambio y aprendizaje comunitario

Uno de los ejes más importantes del proyecto y que ha permitido alcanzar los objetivos fue tener como socios del proyecto a la Asociación de Programas de Gestión Ambiental Local (ASOPROGAL) en Guatemala, y a Cuerpos de Conservación de Omoa (CCO) en Honduras.

Mishel Cardona, especialista técnica en ASOPROGAL, sostiene que la participación comunitaria ha sido central en el proyecto dado que los pobladores conocen cómo resguardar las áreas protegidas. 

 

Hendrick Acevedo, coordinador del área protegida Punta de Manabique del Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP) de Guatemala, agrega que empoderar a las comunidades ha sido un proceso de fortalecimiento. El intercambio de conocimiento entre técnicos y los/as líderes/as ha permitido sumar a las acciones para la sostenibilidad del proyecto.

 

 

Replicabilidad más allá de las fronteras

Las acciones del proyecto también se presentan como herramientas para el fortalecimiento de procesos, que contribuyen a potenciar el capital, natural, social y humano del territorio, así como a ser parte de las acciones concretas que operativizan las políticas públicas de cada país.

De hecho, la sostenibilidad y el seguimiento de las acciones son unos de los principales enfoques, por ello se han iniciado y fortalecido  relaciones con diferentes instituciones, las cuales se han unido para promover la conservación y protección de las áreas protegidas.

Daniel Gallegos, director del proyecto, sostiene que es importante tener una visión del territorio más allá de las fronteras.

“Estamos articulando los compromisos climáticos (NDC) de Guatemala y Honduras, y estamos enfocados directamente en las medidas de adaptación frente al cambio climático. Trabajar con diferentes actores fortalece la visión del territorio que va más allá de las fronteras. Los ecosistemas, la biodiversidad y los bosques requieren de acciones que no terminen en una frontera, por ello vamos pensando en conjunto porque lo que hagamos en un país va a repercutir en el otro”.

 

 

Alberto Cortezón, jefe de Cooperación de la Delegación de la Unión Europea en Guatemala, destacó varias acciones desarrolladas por el proyecto.

“El proyecto ha conseguido generar un espacio de diálogo entre los distintos actores: a nivel institucional, con las comunidades, la sociedad civil, incluso el sector privado. Estamos hablando de la protección del medio ambiente, la lucha frente al cambio climático que es un tema muy complejo y que por lo tanto requiere del compromiso y esfuerzo de todos los actores que se encuentran en el terreno”.

 

Las distintas iniciativas pueden ser replicadas en otras áreas fronterizas de la región como Honduras y El Salvador o Guatemala y México, que permitan la conservación de especies y el desarrollo sostenible de las comunidades. El proceso de establecimiento del corredor biológico, la reforestación del mangle, el apoyo a los emprendimientos turísticos, las pequeñas donaciones, los estudios y planes, son algunas de las acciones replicables en las fronteras y en las áreas protegidas que cuentan con características similares y que permiten la preservación de los ecosistemas para la acción climática.


Datos

  • El proyecto Bosques, Biodiversidad y Desarrollo Comunitario es parte del sector “Bosques, Biodiversidad y Ecosistemas” del programa EUROCLIMA+, implementado por las agencias Expertise France (EF) y Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ) GmbH. Conoce más aquí.
  • El proyecto ha sido liderado por CISP junto con sus socios locales y nacionales: la Asociación de Programas de Gestión Ambiental Local (ASOPROGAL), el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP) en Guatemala y Cuerpos de Conservación de Omoa (CCO) y el Instituto de Conservación Forestal (ICF) en Honduras.

Estudios elaborados

Entre los estudios elaborados por el proyecto se encuentran:

Artículos sobre el proyecto 

 


Sobre EUROCLIMA+

EUROCLIMA+ es un programa financiado por la Unión Europea y cofinanciado por el gobierno federal de Alemania a través del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ), así como por los gobiernos de Francia y España a través del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación. 

El Programa tiene como misión reducir el impacto del cambio climático y sus efectos en 18 países de América Latina y el Caribe, promoviendo la mitigación, la adaptación, la resiliencia y la inversión climática. Para esto se implementa según el “Espíritu del Team Europe” bajo el trabajo sinérgico de siete agencias: Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), Agencia Francesa de Desarrollo (AFD), Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Expertise France (EF), Fundación Internacional y para Iberoamérica de Administración y Políticas Públicas (FIIAPP), Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ) GmbH y el Programa de la ONU para el Medio Ambiente.

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