El encuentro sirvió para compartir el estado de avance en cuanto a políticas, estrategias y programas de acción en materia de Transición Justa en los ámbitos español y latinoamericano, resaltando su rol clave para la acción climática y una recuperación verde post pandemia.

El pasado jueves, 26 de noviembre, tuvo lugar un nuevo intercambio multipaís para analizar las oportunidades y desafíos que presenta el concepto de transición justa en las transformaciones que promueve el marco de acción del Acuerdo de París. El evento fue organizado por la Fundación Internacional y para Iberoamérica de Administración y Políticas Públicas, dentro de las actividades de la acciónColaboración Regional en la transparencia y cumplimiento de Contribuciones Nacionalmente Determinadas y generación de capacidades para Estrategias Climáticas de Largo Plazo.

La Transición Justa se empieza a consolidar como un tercer pilar en la acción climática, junto con la Mitigación de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y la Adaptación a los impactos del calentamiento global. Por su énfasis en vincular las dimensiones ambiental, económica y social, puede ayudar a catalizar las transformaciones que se necesitan con urgencia, sobre todo ante la necesaria reactivación económica y social debido a la pandemia.

A pesar de que no es un enfoque novedoso –cuenta ya con una cierta tradición en los debates acerca de cómo abordar el Cambio climático-, la Transición Justa solo recientemente se ha adoptado de manera generalizada en la agenda climática internacional, por lo que todavía existen diferentes interpretaciones sobre lo que significa en la práctica: “Transición”, ¿hacia dónde? y “Justa”, ¿para quién? 

El evento puso de relieve la potencialidad del enfoque de Transición Justa para impulsar la acción climática en el actual contexto de pandemia, ante el riesgo de que la apremiante necesidad de reactivación económica eclipse otros objetivos igualmente urgentes. Al vincular las agendas ambiental, social y económica, esta visión permite identificar metas compartidas y potenciar sinergias. Su énfasis en la equidad y en la dimensión del empleo puede lograr mayor aceptación social y respaldo institucional, así como recursos financieros imprescindibles para impulsar los profundos cambios estructurales que exige el reto climático. 

Asimismo, la participación de varios países de la región sirvió para conocer los distintos enfoques sobre el concepto de Transición Justa, y compartir el estado de avance en cuanto a políticas, estrategias y programas de acción en los ámbitos español y latinoamericano, resaltando su rol clave para la acción climática y una recuperación verde post pandemia.

La sesión contó con la presentación de Julio Rivera, quien introdujo el concepto de transición justa y compartió la experiencia española, primer país del mundo en contar con una Estrategia de Transición justa, la gobernanza entorno a la misma, actores clave y los instrumentos para su implementación. Además, desde el Ministerio de Energía de Chile, Javier ObachJefe de la Unidad Ambiental y Territorial presentó el proceso de descarbonización de la matriz energética que está proponiendo el país, y la implicación de la transición Justa en el abordaje del cambio en los marcos laborales.

Las estrategias a largo plazo pueden ayudar a los gobiernos a manejar los impactos sociales de la descarbonización y asegurar una transición justa e inclusiva (IDB y DDPLAC, 2019). Bien gestionada, la transición hacia una economía de cero emisiones no solo es vital para evitar el desastre climático, sino que también puede estimular una reactivación económica sostenible e inclusiva. Pero esto no se va a producir de manera automática, sino que es necesario anticipar los cambios y adoptar medidas de política que sean oportunas y eficaces. 

Los desafíos sociales y ambientales implícitos en la Transición Justa exigen acciones de largo recorrido, que requieren mecanismos de financiación sostenibles y una gobernanza estable que perdure en el tiempo. 

Sobre EUROCLIMA+

EUROCLIMA+ es un programa financiado por la Unión Europea para promover el desarrollo ambientalmente sostenible y resiliente al clima en 18 países de América Latina, en particular para el beneficio de las poblaciones más vulnerables. El Programa se implementa bajo el trabajo sinérgico de siete agencias: Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), Agencia Francesa de Desarrollo (AFD), Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Deutsche GesellschaftfürInternationaleZusammenarbeit (GIZ) GmbHExpertise France (EF), Fundación Internacional y para Iberoamérica de Administración y Políticas Públicas (FIIAPP), y ONU Medio Ambiente.